Podría ser injusto de mi parte, relatar mucho y tal vez pretencioso, hacerlo muy superficialmente, a fin de cuentas, a quien puede importarle esta historia? Puedo generar algunas respuestas, para esta pregunta, todas, muy sólidas y bien argumentadas, pero sinceramente, supongo que este relato solo le puede importar a los protagonistas del mismo.
Es posible que parezca aceptable, inclusive creo que puede agradar a mas de uno, pero para mi, no es mas que el sencillo ejercicio de un intento de literatura.
La noche que voy a contar, ha sido la mas importante de mi tropezada vida, la misma noche que dió origen a todos mis pensamientos y conductas poco ortodoxas.
Mi existencia, siempre ha sido un tanto sombría, en cierta manera, la unica compañía que tuve durante varios años, fue la de unos cuantos libros viejos y usados que compraba en el centro de la ciudad. Lo bueno de estos lazos, es que a diferencia de lo que puede suponerse, son vínculos, siempre en estado de cambio y siempre inquebrantables. Esos autores que me acompañan desde niño, siguen permaneciendo en mi corazon y siempre me alientan a seguir sus pasos, para intentar llegar a ser un recuerdo, porque dicen por ahi, que los sucesos, se vuelven importantes, solo cuando se convierten en un reuerdo.
La noche que intento relatar, fue desenvuelta de mi memoria, en este mismo contexto, café, tabaco, y un oyente absorto en palabras sinceras... Los mismos fantasmas elocuentes de siempre.
Las trampas del destino, siempre llegan antes de lo especulado y solo comprendemos la ironía, hasta que algo se hace realidad y nos damos cuenta de que antes de que todo sucediera, el destino ya se reía de nosotros. Yo lo ignoraba entonces, yo lo unico que buscaba, era descansar de los fantasmas rutinarios que me agobiaban todos los dias y todas las noches, cansado de ellos, vine a encontrar a uno, en el lugar menos pensado y justo cuando no buscaba nada, seguramente el destino, comenzaba a reirse de mi.
No recuerdo bien la fecha, pero todo sucedio, hace aproximadamente 3 años, mis abuelos habian iniciado un viaje hacia su tierra natal, como hacen los ancianos, querían ver de nuevo, los lugares donde fueron felices, cuando antaño ya perdieron la capacidad de serlo; los bellos pastizales, ahora son asfalto, las casas son edificios de oficinas, el monte donde se concibio mi padre, ahora es un frío y concurrido centro comercial. Hasta puedo imaginarlos como recuerdan aquel primer contacto de sus pieles, frente a un aparador, con las ofertas de temporada. Sería mejor dejar aquellos lugares intimos, donde deben permanecer... En la memoria.
Era de noche, no lo olvido, apenas recordé, aquella vez, que tenía que pasar a casa de mis abuelos, para regar sus plantas y ventilar un poco las recamaras, justo como me lo habían encomendado, hice las tareas, con el entuciasmo que se merece, es decir, ninguno. Estaba a punto de retirarme, cuando me di cuenta que tenía la libertar de espiar en la bodega de mi abuelo, la misma en la que me prohibia entrar cuando niño. Asi lo hice.
Me encontre con un escritorio lleno de apuntes, que preferí no leer, por no violar su intimidad, muchas chácharas antiguas y una pared, atestada de vinos viejos, aun sin abrir.
Supuse que jamas se enteraría si yo tomaba una de esas botellas...
Así que con una excelente botella de vino rojo y mi caja de cigarros, fui a sentarme en un sillón reclinable, para fundirme con ese líquido. Me senté con las luces apagadas, la visibilidad era apenas posible, gracias a relojes de los aparatos electronicos que indicaban la hora.
Ya eran las 3 de la mañana, los relojes parpadeantes me lo decian, yo seguía disfrutando de tan exquisito vino, pensando y preocupandome en nada, solo disfrutando cada instante; fue entonces cuando sucedio.
Escuché un sonido muy familiar, unos tacones, por la intensidad y el ritmo del golpeteo en la duela, supuse que era una mujer, intenté levantarme del sillon, pero algo me lo impedía, mis piernas no reaccionaron, curiosamente, no sentí ningun miedo.
Sería inutil intentar describr su voz, como aquella melodía que me llamaba por mi nombre, se derramaba por mis oídos. No se que clase de magia emanaba de sus labios, mi vista, ya acostumbrada a la oscuridad, logro verla, ahi estaba, parada justo enfrente de mi, llevaba puesto un hermoso vestido rojo, que discretamente dejaba ver una de sus piernas. En ese instante, me sentí avergonzado, como si no fuera correcto que alguien como yo, tuviera la dicha de ver a esa mujer y mucho menos de hablar con ella. Confieso que le mentí, siempre sin maldad, mas que nada, para ocultar mi miserable realidad, nunca para adornarla. Hoy en día todavía me arrepiento de esa vulgaridad, pero yo nunca me imaginé que ese angel no era mas que una aparicion fugaz y efímera, simo que me acompañaría durante los siguientes años.
A veces pienso que todo fué un sueño, que solo me dormí en el sillon de mi abuelo con la botella en la mano y que me desperté igual que siempre, sin angeles frente a mi, sin voces inocentes y sin dulces aromas. Que mi vida seguirá igual con el mismo circulo tedioso de rutinas que la sociedad intenta imponerme, pero con la diferencia, de que despues de conocerla, mi existencia con su ausencia, será una pesadilla.
Hablé con ella varias horas, conocí su vida, por educacion y prudencia, omitiré otros sucesos de esa noche, aunque puedo decir, que ella tenía 19 años, acababa de terminar una relación hacía unos momentos y sin saber como, llego a donde estaba yo. Creo que yo olvide cerrar la puerta delantera. Creo que no pude disimular los celos que sentí de aquel que decidió rechazarla. Me habló de su vida, su triste pasado, su hilarante futuro, y yo, como un animaz voraz, atesoraba todo en mi memoria.
Es muy raro hablar con una mujer por primera vez, sin siquiera haberla visto nunca, aunque casi puedo creer que ya había soñado con ella. Me dió la sencacion de que ella era todas las mujeres, las que han sido y las que van a ser. El concepto de 'mujer' era simplemente ella, con toda su escencia natural, aun y con su maquillaje corrido por las lágrimas.
Creo que ella ignoraba todo lo que era fisicamente, además su sublime voz, encarnaba todo lo terrible de la condicion femenina. Recuerdo bien como la vi y como llegué a tenerla en mis brazos, y el beso que me dio para despedirse. Recuerdo bien su rostro que dibujaba una sonrisa, por debajo de su maquillaje estropeado.
Pasaron las horas, no se cuantas, no recuerdo ya si era de noche o de día.Antes de abandonarme, me escribio en la mano una serie de números incoherentes, que introducidos en un aparato, facilitan la comunicación.
Esa fué nuestra primer noche juntos. Estoy seguro de que habrá mas, ese etrno paraiso, permanece inmovil en mi memoria. Creo que me enamoré, desde ese momento, nada ha sido igual y aunque aparentemente he aprendido a vivir sin ella, lo unico que hago es buscarla, y nunca me canso y nunca me doy por vencido.
No se como ella recuerde aquella noche, ni siquiera tengo idea de que forma me recuerda en su memoria. Pero estoy seguro de que cuando pienso en aquella madrugada, siento que todas las injusticias, grnades o pequeñas de la vida, solo estan justificando mi camino hacia ella.
SALUD !